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El Masaje para caballos.

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BENEFICIOS DEL MASAJE

La función principal del masaje es la de preparar al músculo y a las articulaciones para el posterior esfuerzo, consiguiendo que éstas funcionen en completo rendimiento.Y es que, aunque el masaje se realice para una zona en particular, con seguridad afectará a todo el cuerpo del animal. Debemos tener en cuenta que un masaje siempre supone una relajación y un animal que se encuentre relajado siempre estará más tranquilo y consecuentemente más preparado para aprender. Una preparación tanto mental como física, puesto que los músculos también podrán ser utilizados con mayor eficacia y sin el constante temor a que resulten dañados. Podremos observar como el caballo salta y corre mejor y eso se fundamentará en el hecho de que su musculatura estará caliente y relajada, lo que le hará confiar más en sus propias capacidades; efectivamente, confiará más y mejor en su capacidad motriz y estará mejor equilibrado. Podrá pasar por encima del miedo, la tensión y el dolor.

 


La relajación conlleva un estado anímico mucho más equilibrado y saludable; por tanto más abierto al exterior, más proclive a relacionarse. Además el uso del masaje reducirá notablemente la necesidad de medicamentos, puesto que sirve igualmente para aliviar el dolor. Pero sumados a todos estos beneficios físicos para el caballo; existe otro punto que se verá igualmente recompensado: la relación entre el caballo y el jinete. El contacto que exige la realización de cualquier masaje conlleva el establecimiento de un vínculo entre la persona que lo realiza y el animal, generándose un clima de confianza que hace que el caballo responda mucho mejor a cualquier tipo de tratamiento. Por supuesto la persona que realice el masaje (el fisioterapeuta o en su caso un jinete experimentado) deberá conocer a la perfección la situación del animal, de tal manera que el masaje se integre dentro del tratamiento curativo que esté recibiendo. Gracias a un masaje podemos llegar a determinar dónde existe la tensión, el miedo al contacto, el dolor o la lesión; que en cualquier caso siempre supondrá una limitación para el funcionamiento correcto del caballo. En general, podemos listar los siguientes beneficios del masaje: - Mejora la circulación.
- Disminuye la tensión.
- Mejora el tono muscular.
- Alivia la congestión .
- Aumenta el numero de glóbulos rojos.
- Ayuda a la eliminación de toxinas.
- Relaja los espasmos musculares.
- Ayuda a devolver sangre venosa al corazón.
- Aumenta los nutrientes en los tejidos.
- Aumenta el suministro de sangre y nutrientes a los músculos. Y por encima de todas ellas, la capacidad de crear el mejor de los vínculos entre el caballo y el jinete.

CUÁNDO REALIZAR UN MASAJE
Existen determinadas situaciones en las que el uso del masaje resulta especialmente recomendable. Considérelo siempre que observe algunos de los siguientes puntos:
- El caballo corcovea.
- Se queja de dolor en el lomo.
- Animal que muestra síntomas de clara timidez   (el masaje le ayudará sin duda a “abrirse” al   mundo).
- Cuando se resista al aseo.
- Para dolores de cabeza o cuello.
- Siempre que se muestre nervioso o tenso.
- Cuando vaya a esquilarlos.
- Para caballos que se muestran resistentes a    la consulta veterinaria.
- Si se muestra desganado o irritable.
- Está demostrado que resulta enormemente útil para los caballos de competición, puesto que se ha demostrado que su nivel de concentración es mucho mayor tras el masaje. Además de en todos estos casos, el masaje resultará ciertamente beneficioso siempre que exista enfermedad, puesto que relajará el estrés causado por dolor. Y es igualmente bueno para los potrillos, puesto que les ayudará a tomar confianza ante su nueva situación. Por otro lado, a la hora de dar un masaje a un caballo deberemos procurar escoger el momento de mayor receptividad del animal; asimismo deberemos enmarcarlo dentro de la actividad diaria del caballo, para que resulte lo más eficaz posible: tras la hora del baño, tras el trabajo, antes de dormir... son buenos momentos para este tipo de actividad; si bien todo dependerá de las características de cada caballo y de sus necesidades.
En cualquier caso, deberán ser tenidas en cuenta una serie de puntos:
- Comprobar el estado de salud del caballo; resulta imprescindible asegurarnos de que no existen contraindicaciones antes de proceder con el masaje. Nunca realizaremos un masaje a un caballo muy cojo que no haya recibido la visita de un veterinario, ni si tiene linfangitis o presenta un problema cutáneo... - Nunca se hará un masaje a un caballo cuya temperatura sea superior a 39ºC, puesto que esto supone fiebre y la fiebre siempre exige reposo absoluto.
- Ante cualquier situación que podamos considerar “anormal”, consultaremos previamente al veterinario.
- Nunca realizaremos un masaje a un caballo que se encuentre inmovilizado.
- En caso de que exista una herida abierta o que se encuentre en fase de curación, podremos realizar el masaje en el resto del cuerpo.
- Si existe un traumatismo grave, aplicaremos hielo en las primeras horas.
- Deberemos establecer unos hábitos sobre los que se basará el trabajo. Debemos ser conscientes de que el caballo aprende por repetición y asociación, por lo que si asocia el masaje a un momento en concreto del día o a unas determinadas situaciones, lo estará esperando y por tanto lo aceptará mejor y se encontrará más predispuesto. Por último, señalar que no existen reglas escritas sobre el tema de los horarios, todo dependerá de las características del animal que nadie mejor que el cuidador conoce.      

El masaje siempre debe tener tres grandes objetivos:
• Tranquilizar.
• Estimular.
• Generar reflejos nerviosos.

Veamos cómo conseguirlo:

MASAJE TRANQUILIZANTE
Con un masaje tranquilizante podemos llegar a interrumpir la llegada de impulsos nerviosos a los músculos, lo que significa relajación de la zona.
Para conseguirlo, los movimientos son los siguientes:
• Caricias, que deberán realizarse a un ritmo lento.
• Rozamientos suaves.
• Vibraciones suaves.
• Sacudidas tenues.
• Amasamientos suaves (aplicando las técnicas de deslizamiento, presión y compresión).

MASAJE DE ESTIMULACIÓN
Con este masaje los efectos buscados son totalmente contrarios a los del masaje tranquilizante, puesto que se pretende excitar los nervios situados en los músculos con el objetivo de estimular el tono muscular. Debemos ser conscientes del grado de estimulación que deseamos, puesto que éste determinará el ritmo y la presión con la que realizar cada movimiento, teniendo siempre presente que debemos comenzar de manera pausada para no incomodar al caballo y, progresivamente, ir aumentando el ritmo. Nos basaremos más en la repetición mecánica de los movimientos que en la presión ejercida; por lo que no es necesario realizar mucha presión (entre 5 y 10 kilos es más que suficiente).
Los movimientos de estimulación son:
• Caricias rápidas.
• Rozamientos.
• Vibraciones enérgicas.
• Sacudidas enérgicas.
• Fricciones suaves y enérgicas.
• Manipulación de los nervios mediante presiones, fricciones y estiramientos.
• Golpeteo con manos ahuecadas, golpes de hacha, percusiones y martilleo.

MASAJE PARA PRODUCIR REFLEJOS NERVIOSOS

 

Con los movimientos que producen reflejos nerviosos se consigue disminuir la tensión nerviosa, el estrés y la ansiedad, generando una gran sensación de relajación.
Éstos movimientos son:
• Caricias.
• Vibraciones suaves.
• Imposición de manos. 

LAS RESPUESTAS DEL CABALLO ANTE EL MASAJE
Mientras realizamos un masaje a nuestro caballo deberemos estar bien atento a sus reacciones, puesto que de ellas podremos aprender mucho. Si es la primera vez que realizamos el masaje, el caballo sentirá una enorme curiosidad por lo que le está pasando, algunos se quedan totalmente parados “dejándose hacer”, mientras que otros se mostrarán inquietos, nerviosos o incluso a la defensiva. Es preciso que reconozcamos lo que desea transmitirnos con su “lenguaje corporal”, puesto que habrá que ir adaptando el masaje a lo que el caballo siente. Así signos habituales de temor son: cabeza alta, orejas hacia atrás, expresión de nervios, agitación de la cola, rápida respiración... mientras que transmitirá relajación y placer siempre que baje la cabeza, ladee las orejas, suspire... Lo normal es que, tras unas pocas sesiones, el caballo termine por aceptar la actividad del masajista, disfrutando del momento del masaje. A pesar de eso, podemos encontrarnos con ejemplares que no sean capaces de aceptar el masaje, lo cual suele venir motivado por tres causas principales: - Antecedentes traumáticos: malos tratos, que le hagan reticente al contacto con el hombre.
- Accidentes: que hayan lesionado la zona.
- Timidez ante el contacto: suele venir motivada simplemente porque el hombre no les ha prestado la suficiente atención, por lo que nunca han tenido relación con el ser humano y se cohiben ante su presencia. De cualquier manera y sobre todo en los primeros masajes, convendrá acercarse con suavidad al animal, hablándole de manera tranquilizadora.


Fuente: www.relinchosysusurros.com.ar
Autoría
: Anahí Zlotnik - Médica Veterinaria especializada en Comportamiento Animal, Medicina Homeopática y distintas técnicas de Masajes Terapéuticos contando con una extensa trayectoria en el tratamiento de caninos, felinos y equinos.