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El pie y sus enfermedades

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El pie del caballo.

La salud e integridad del pie se ve frecuentemente afectado por un conjunto de factores, los cuales son generalmente el origen de claudicaciones (manqueras o rengueras).

 



Estas pueden deberse a:
1) causas diversas: defectos de conformación, aplomos, etc.
2) falta de cuidado y atención diaria de los cascos o vasos
3) herrajes defectuosos.
4) traumatismos y heridas
5) infecciones.

 

 

Las enfermedades o alteraciones presentadas en los pies del caballo son varias, entre las cuales encontramos:

Contusiones en la suela: se producen en la suela o en la parte inferior del casco por el accionar de piedras, terrenos irregulares, traumatismos diversos, por una mala conformación del pie, por una excesiva eliminación de la suela al desvasarlo o por la realización de herrajes inadecuados. La claudicación y el dolor que se presenta pueden oscilar, variando desde una muy leve a una intensa.
Fracturas del casco o uña: se clasifican según:
a) localización.
b) profundidad (superficial o profunda).
c) longitud (completa o incompleta).

Numerosas causas originan la fractura o rotura del casco, suelen deberse a: 1) caballos que poseen los cascos mal cuidados, 2) al crecimiento del mismo (promedio: 1 centímetro por mes) sumado a la fata de desgate natural, 3) a la ausencia del desvasado en caballos que no poseen desgaste, 4) diferentes condiciones atmosféricas ocasionan que el piso donde vive el caballo esté muy húmedo o seco, pudiendo conducir a la fractura de la uña.

Fracturas de la falange distal: ocurren en el hueso de la falange distal y no en el estuche córneo como es el casco. Generalmente están asociadas a la existencia de un traumatismo en la región y a la presencia de una claudicación caracterizada por una rápida aparición.

 



Infosura: esta afección también es conocida con el nombre de laminitis, debido a que se produce una inflamación de las láminas sensitivas del vaso. Se trata de una enfermedad importante ocasionada por variadas causas que originan serias consecuencias, requiere un tratamiento rápido y efectivo. Puede presentarse en los miembros anteriores o en los cuatro miembros, entre los síntomas más frecuentes que la acompañan encontramos: inmovilidad, intenso dolor, inflamación con excesivo calor en los cascos afectados, dificultades en la marcha, etc.

El pronóstico de esta afección es reservado, en corto tiempo se desencadenan una serie de alteraciones que suelen dejar secuelas irreversibles y pueden dar lugar al proceso de rotación de la tercera falange. En casos crónicos la rotación de la tercera falange es más lenta y la planta del pie tiende a deformarse haciéndose mas convexa, de igual modo el casco modifica sustancialmente su forma y se observan bandas de crecimiento en forma de anillo llamadas “ceños”, tomando el casco una típica forma de “zapato chino” o de “cuerno”.

Heridas: son debidas a clavos, cuerpos extraños penetrantes o producidas por errores del herrador al clavar la herradura, etc. Suelen causar el ingreso al casco de elementos microbianos que originan infecciones locales o generales que pueden causarle la muerte, como por ejemplo: tétanos.
Los animales afectados presentan una claudicación intensa que aumenta en el momento del apoyo, pues este es el instante donde el pie debe soportar todo el peso del cuerpo. En ciertas ocasiones estas heridas son el causal de infecciones localizadas por debajo de la suela, llamadas abscesos subsolares, provocando claudicación y dolor.

Podredumbre de la Ranilla: esta alteración está caracterizada por la presencia de tejido muerto y por la existencia de un característico olor pútrido. Entre las causas que la originan se mencionan: mal cuidado de los cascos, falta de higiene de los mismos, existencia de camas sucias, permanencia de los caballos en suelos muy húmedos. Otras veces se la relaciona con problemas estructurales del pie o con deficiencias en el manejo de los caballos.
Esta enfermedad produce que la ranilla se ablande, se percibe un fuerte olor y a veces existe la salida de un líquido negruzco. La claudicación y el dolor que la acompañan durante la exploración son signos característicos.

Encastilladura: es una alteración de los cascos que les provoca que pierdan su forma normal, está caracterizada por disminuir de tamaño la parte posterior del mismo (talones) y afectan uno o ambos talones. Al angostarse la ranilla, se impide la normal expansión del casco y la presión adecuada que debe hacer esta estructura.
Entre las causas que la ocasionan puede mencionarse al herraje o desvasado inadecuado, la falta de ejercicio, la falta de apoyo o un contacto incompleto del miembro en el piso causado por un dolor intenso.

Hormiguero: el casco presenta la particularidad de presentar una pérdida de tejido y una modificación en la estructura del mismo. Si bien externamente el vaso tiene una imagen normal, en el interior aparece como un aspecto harinoso y otras veces se observan en la uña cavidades huecas de diferentes tamaño. Estas superficies huecas responden con la emisión de un sonido característico cuando son exploradas mediante la percusión desde el exterior del casco.

Enfermedad del navicular: este hueso también es llamado sesamoideo distal. Esta afección consiste en una antigua enfermedad degenerativa, debida a varios factores y causante de claudicación crónica en los caballos generalmente deportivos, conocida con el nombre de podotroclitis. No se conocen las causas específicas de la misma, pero suele presentarse en caballos con trastornos de aplomo y estructurales del casco. La claudicación intermitente y un rendimiento insatisfactorio, son signos importantes a tener en cuenta al comienzo de su presentación.

Osificación de los cartílagos colaterales: el constante trabajo sobre un piso duro, la edad, defectos en la conformación, herrajes y desvasados inapropiados, son algunos de los causales que originan la osificación de estos elementos cartilaginosos, con la correspondiente aparición de dolor y claudicación.

 


Fuente: danielanz.com

 

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