Los caballos se utilizan hasta los 12 años
y luego la carne se exporta a Europa.
Los caballos bonachones se doman y
los rebeldones caen en manos de los tropilleros.
Jinete que lastima al caballo queda descalificado.
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Sobre la peculiaridad cultural de por qué en Uruguay no se consume el caballo, GarcÃa Robles fue contundente. "Es que no sabemos comer, somos unas bestias. Nos sacan de las papas fritas y los churrascos y ya no nos gusta nada", dijo. Lo cierto es que un arisco potrito oriental muchas veces termina en el plato de un comensal en una terraza con vista al Sena.
El experto culinario Hugo GarcÃa Robles explicó a El Observador que en Francia existen las llamadas bucheries de cheval, que venden especÃficamente carne de caballo. También en Alemania se consume carne de caballo, en recetas como la de carne asada Rheinischer sauerbraten.
La cercanÃa con su dueño o con cualquier jinete circunstancial que galope en un caballo, o con cualquiera que contemple de cerca su mirada tranquila en un par de ojos castaños enormes, irremediablemente genera cariño. Quizá sean algunas de esas las razones por las que la cultura culinaria de Uruguay ha dejado al caballo fuera del menú.

CarnÃvoro empedernido y el habitante del mundo que más carne consume per cápita, el uruguayo rehúsa comer carne de equino. El caballo simboliza la libertad en el escudo nacional.
Pero la carne de un caballo fracturado que debe sacrificarse, no es apta para el consumo. "Para dormir al animal usamos fármacos potentes que afectan la calidad de la carne", explicó Tabárez.
La totalidad de esta carne faenada se exporta. Los principales destinos son Francia, Alemania, República Checa y Rusia.
En muchos casos, cuando los caballos ya están viejos, van a parar a un frigorÃfico, donde pueden venderse por unos US$ 500. Los únicos frigorÃficos uruguayos que faenan caballos están en Canelones y Treinta y Tres.
La intensidad no afecta la actuación de los caballos, ya que depende de cada ejemplar. "Hay algunos que después de tres o cuatro jineteadas ya no sirven más. Hay otras que se usan durante 12 años", explica Peña.
Muchos de los caballos que participan en el Prado concurrirán a la fiesta criolla de Palmitas, en Soriano, el próximo 1° de mayo. El siguiente fin de semana se organiza la llamada "revancha del Prado", la criolla de Cardona, también en Soriano. Las principales fiestas rurales con jineteadas se realizan en Uruguay entre diciembre y marzo, pero a esta actividad se le suman varias provincias argentinas y el estado de Rio Grande do Sul.
"Por dos motivos el tropillero cuida mucho que sus caballos no sufran daños. Primero, porque les tienen cariño, y segundo, porque son su inversión. "Los caballos tienen que estar bien", dijo Fernando González, director de Turismo de la Intendencia de Montevideo. Además, precisó que en las jineteadas del Prado no hay organizaciones de defensa de animales trabajando.
Las heridas más comunes son los cortes de los propios vasos, contusiones y desgarros musculares.
Todas las fuentes consultadas en el Prado dicen que estas situaciones son inusuales. Eduardo Tabárez, veterinario que atendió a la yegua, dijo a El Observador que en cinco años en la Criolla, solo asistió a dos casos como este.
A veces suceden accidentes. Este jueves pasado, en plena jineteada, una yegua del tropillero riverense Marcelo Rocha se fracturó la pata derecha delantera.
Los jinetes buscan estos corcovos para lucir sus destrezas y, dependiendo la especialidad, los espolean en forma abundante. La categorÃa "pelo" es la que presenta las espuelas más afiladas, pero los jinetes argumentan que en esos casos solo se necesita una picada inicial.
Los caballos se embarcan en camiones desde el campo y se trasladan temprano en la mañana. Llegan al Prado y participan en las jineteadas que duran entre ocho y diez segundos. Los dos momentos más violentos se producen en el palenque y en la jineteada misma. El palenque es el lugar desde donde salen. El potro llega sin silla ni riendas. En el palenque se lo acondiciona y se le tapan los ojos con una tela, pero en muchos casos el caballo se resiste siquiera a que lo toquen. Entonces los palenqueros golpean y son golpeados por el caballo para que se ponga en posición de salida, en una situación de tensión que potencia el Ãmpetu del animal cuando le sacan la tela y parte corcoveando en cualquier dirección.
Uno de los tropilleros que usualmente trae sus animales a las jineteadas del Prado es Wálter Peña, de Fray Marcos, Florida. Su tropilla se llama La Minifalda, "porque les cortamos la cola bien cortita", dice.
Los bonachones se doman y los rebeldones caen en manos de los tropilleros, que los crÃan para un futuro animando las fiestas criollas, como la del Prado montevideano o las del interior. En un remate el precio de estos animales varÃa entre US$ 800 y US$ 1.000.
Los criadores de caballos desarrollan un ojo especial para reconocer cuáles son los que serán potros bravos, o sea, caballos solo para jinetear, ya que por sus caracterÃsticas no son útiles para el trabajo.
Si siguiéramos a Rousseau y aplicáramos su teorÃa a los equinos, tendrÃamos que decir que todos los caballos nacen mansos y es la vida en grupo la que los hace malos. Pero la verdad no es asÃ. Hay caballos que por su genética nacen ariscos, mordedores, violentos, mañosos, y no sirven para domar, o sea, para que adquieran las docilidades que permitirán a los hombres usarlos como animales para montar.
Pocas veces se lee una crónica con la perspectiva inversa. El caballo es el instrumento, el caballo es la herramienta del jinete para su faena, pero rara vez es el centro de una historia.Desde siempre, el héroe del Prado ha sido el jinete. Sobre sus hombros (y su poncho revoleado en el aire del ruedo, y su sombrero y sus espuelas) ha recaÃdo la gloria del aplauso y la admiración por la valentÃa de animarse a montar encima de la bravura traducida en cuatro patas que baten al ritmo de un relincho atorado y aterrador, un lomo que pega corcovos violentos y viandazos feroces, en fin, el potro convertido en una bestia salvaje que solo desea sacarse de arriba al flaquito jinete que a base de porfÃa e infinita voluntad se mantiene erguido en esa condición extrema.
Fuente: El Observador / 24/04/11



